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jueves, 25 de mayo de 2017

El gluten en boca de todos (metafóricamente hablando)

mayo 25, 2017 0 Comments

Últimamente ha crecido la guerra entre los defensores y detractores de las dietas sin gluten, y nosotros de verdad, que alucinamos un poco. No somos unos radicales con los demás (sí, bueno, es cierto que algún comentario más enfocado hacia el humor hemos hecho), pero por experiencia propia y tras entender cómo se desarrollo todo en nuestro querido sistema digestivo, somos de la opinión de que se debería reducir la cantidad de gluten consumido al día, en general.

Si paras un momento a reflexionar, si miras lo que comes a lo largo del día, si miras la compra de la gente en el supermercado, si miras la carta de un restaurante, etc. hay gluten por todas partes. Decimos gluten para abarcar un amplio espectro en una sola palabra, pero no es el único que da mal.

Total, que en general, ese gluten que se consume es en productos refinados, que seguramente lleven una larga lista de ingredientes que, más que aportar beneficios, perjudican bastante. ¿Realmente comemos pensando en tener de verdad una buena salud? Porque nuestra opinión es que para nada. Es una generalización muy amplia, pero para que se entienda la idea.

Y lo decimos nosotros, que hemos pasado por diversas fases a lo largo de nuestra vida en relación con la comida. Cuando alcanzamos el límite extremo, que solo de pensarlo nos da escalofríos porque ya no se podía ir más allá, empezó la bajada y la cosa fue poco a poco mejorando. En ese camino encontramos la enfermedad, normal, eso no era alimentarse ni era nada, era simplemente un disfrute de vicio puro. 

Gracias a la llamada moda del "sin gluten" despertamos de esa terrible situación. Poco a poco fueron cuadrando los hechos, hasta que llegaron los diagnósticos. ¡Y menuda alegría saber de una vez qué nos estaba sucediendo! Bueno, realmente la punta del iceberg, porque todavía estamos peleando por mejorar nuestra salud más todavía.

Totalmente cierto que empezamos a comprar algunos productos en el pasillo de todo sin gluten. Se fue reduciendo la cosa con el paso del tiempo, aquello no era nada saludable. La lista de ingredientes era todavía más larga y mierdosa. Y lo notábamos: no nos sentaba bien. Pues como te va a sentar bien cualquier cosa después de dejar al pobre sistema digestivo destrozado. 

Había que recuperar su capacidad y esos elementos no ayudaban nada. Así que a lo largo del tiempo fuimos reduciendo eso y también más cosas: otros cereales, pseudocereales y algunos alimentos frescos que eran más irritantes. Más tarde se fueron introduciendo de nuevo. 

La cosa es que, tras una decepción constante con los profesionales médicos, sólo con nuestra aportación de cambios en la alimentación y algún suplemento, nuestra salud no avanzaba lo que debía, faltaba ayuda extra. Y es por eso que, la servidora que está escribiendo este texto, se apuntó a un curso muy chulo y largo para aprender mogollón de cosas al respecto de cómo funciona el cuerpo humano, tan relacionadas con la alimentación.

Tras unos meses, hemos acabado los dos siendo pacientes de la clínica que da el curso. Sobre esa visión de la medicina he leído comentarios nefastos, pero es la que nuestro sentido común nos dice que nos merece la pena. Esto no se soluciona en dos días, queda un largo camino pero ya con una sonrisa de oreja a oreja. 

Por si no conocéis el blog, me parece que Mi dieta cojea hace una gran labor para derribar mitos alimentarios, cosas que realmente hacen mucho daño en la salud de la población. Cierto es que no estamos 100% de acuerdo en algunos detalles, pero una cosa no quita la otra. Nos hizo gracia ver el otro día en un colegio el cartel de desayunos saludables que hicieron. Poco nos faltó para ponernos a bailar en mitad de la calle. Miento, realmente fue solo la que está escribiendo. 

Nos encantó una parte del artículo "¿Por qué nadie se pone de acuerdo en nutrición?" que dice:
En este debate, personalmente me decanto por un consumo ocasional de cereales 100% integrales, así como un consumo opcional de lácteos enteros (a poder ser fermentados). No deben ser ninguno de los grupos la base de la alimentación ni imprescindibles, pero pueden ser buenos complementos de una dieta basada en frutas, verduras y hortalizas. Es un frente todavía abierto pero lo más sensato en este caso parece que es mantenerse fuera de los extremos.
De verdad, nos encantaría que ese pensamiento estuviese mucho más extendido. Pero a nuestro alrededor no vemos más que gluten, más gluten, algo de verdura y fruta, pero muy poca variedad. Quizás nosotros pecamos de excesiva variedad (¿Es posible pecar de ello?), pero no sé, un algo más no es tan difícil, ¿no? 

Si estáis de acuerdo en la idea general os invitamos a fomentar algo de esto. Nosotros vamos a retomar recetas olvidadas para llevar al trabajo, para trastocar las mentes, para ver más allá de la bollería, de los pasteles, de los bombones, etc. cuando hay una celebración por algo, de igual modo que para cualquier otro día.

No sé en vuestro caso, pero en el nuestro lo nombrado arriba es algo habitual. Ver la comida como un premio o un castigo (justamente leíamos esto en Twitter ayer). Nosotros hemos aprendido a amar las verduras, sino que se lo digan a nuestras madres: no éramos precisamente adoradores de sus sabores. 

Cambiar el modo de cocinarlas, crear divertidas recetas, mezclar texturas y sabores, etc. La comida debe ser algo que nos aporte esa "gasolina" necesaria para nuestro cuerpo y que todo funcione bien, pero sin olvidar que nos guste. Si no fomentamos eso, pues normal que se aborrezcan las verduras y se prefieran platos en los que el paladar se pone las botas. 

El tema de esta entrada ya rondaba días en nuestras cabezas, pero hoy leíamos una noticia respecto a las personas con enfermedad celíaca : Se aprueba por unanimidad una moción a favor del colectivo de celiacos en el Senado.

El primer punto, que es impulsar la investigación, me parece genial, pero de verdad falta un cambio importante en la mentalidad de la nutrición y esa bonita pirámide alimentaria. 

La información para profesionales sanitarios, perfecto. La lista de alimentos aptos, vuelvo a decir: basta de fomentar el consumo diario y excesivo de los productos sin gluten. Que está bien alguna cosa, puntualmente o en una época de transición, pero creemos que recomendar comer a diario todo eso, pues como que no... Que además suele ser el pack completo, que parece que sino lo haces cometes sacrilegio o algo. Y menos como comentábamos arriba: bastante irritado está el intestino, sería hora de mimarlo un poco, que ahí está la casi totalidad del sistema inmune.

Lo que sí nos parece un punto muy importante es el de la restauración. Ha mejorado mucho el tema, pero todavía falta. Llegar a un restaurante, preguntar si sirven comida apta para celíacos y que se te queden mirando raro de "¿Y eso qué es?", sigue pasando en 2017. 

Con lo comentado arriba, os podéis imaginar lo que pensamos sobre las ayudas para comprar productos específicos sin gluten. Cierto es que hay cosas que no están tan mal, dentro de lo que cabe, pero hay cada cosa que tela... Sobre este punto moveríamos algo más orientado a las fabricas, porque no veáis lo difícil que es encontrar algunos tipos de cereales, pseudocereales, harinas o ralladuras con la seguridad de que no pueden contener ninguna traza. Daría esa ayuda a las empresas que se comprometan a ello, con el trato de que el producto final para el consumidor no se pase de precio, que al fin y al cabo sería también una ayuda pero enfocada de otra manera.

Y hasta aquí la entrada de hoy. Esperamos actualizar por aquí más a menudo, a poder ser con alguna receta también, que sería hora. ¿Os interesarían también temas más específicos del funcionamiento de nuestro precioso cuerpo? No del nuestro en concreto, sino de los humanos en general y eso. Sería lo más divertido y entretenido posible :) 

Muchas gracias a los que hayáis llegado hasta aquí, por aguantar este hermoso tostón sin gluten ♥

martes, 6 de diciembre de 2016

Paciente activo: mejor para ti y para todos

diciembre 06, 2016 2 Comments

Es un tema que llevo mucho tiempo comentando, pero no sé si le he dedicado el suficiente protagonismo. Tras empezar a formarme en aspectos médicos he reafirmado con creces la opinión que ya tenía: el paciente debe tener un papel igual o más importante que el propio profesional

*insertar gritos escandalizados*

No, no estoy minando el trabajo de los médicos, nunca he pretendido hacerlo. Yo no estoy formándome para ser totalmente independiente respecto a mi salud, pero uno debe ser consecuente con uno mismo si de verdad se quiere a si mismo. 

Cierto es que cada uno tiene sus prioridades, en eso no me meto, pero al menos la mía es intentar estar lo mejor de salud que pueda. De todas formas, lo siento mucho pero es superior a mis fuerzas la frase "De algo nos tenemos que morir". Evidentemente de algo nos vamos a morir, que yo sepa no somos seres inmortales, pero el asunto está en cómo queremos pasar ese tiempo de vida. 

Vuelvo a poner hincapié en las prioridades de cada uno. Quizás prefieras estar enfermo siempre pero darte el capricho continuo de comer/beber ciertas cosas. Quizás, en lugar de tomar el camino largo de ver porque tienes algunos síntomas, prefieres tomarte una pastilla y seguir como si nada. 

Esta es la cultura de la salud en la actualidad, solventar cualquier cosa a base de medicación sin preguntarnos el porqué. El pensamiento crítico debe estar también en este aspecto. Como es lógico, aprendemos a comportarnos de una determinada manera tras ver a nuestros semejantes. "Si las cosas funcionan así por algo será". 

Una pregunta directa a ti como lector: ¿acaso no te has equivocado nunca? La respuesta será lo más probable "Muchas veces", pues si a nivel individual erramos, a nivel colectivo ya ni hablamos. 

Luego están los intereses comerciales. Se me puede tachar ahora de conspiranoica, pero es que la sociedad se mueve por dinero y en esto no será menos, al contrario, mueve demasiado. 

Total, que me sale la vena reivindicativa y me voy por las ramas. Tú, como paciente, eres la pieza clave. Por ejemplo, si te hacen análisis de sangre y te dicen que estás muy bien de salud, pero tú sientes que no, no te quedes con ello y sigue investigando. 

Si te recetan un medicamento, saber qué va a hacer de bueno y malo para ti y si hay alguna alternativa. ¿Es realmente necesario? Debo decir que en mi caso lo pienso muchas veces pero justo en el momento de la consulta me corto, termino cogiendo las cosas y me salgo. Las citas médicas no deberían ser un "aquí te pillo y aquí te mato" justamente porque no te da tiempo a reaccionar a todo, más si no tienes el conocimiento suficiente. De ahí la importancia de que el paciente tenga poder también en la ecuación. 

Si no estás conforme con un diagnóstico, busca otras opiniones. Otra cosa en la que he fallado mucho. No es que haya tenido buenas experiencias en consulta y al final acabas con desgana. Piensas: "Si me ha pasado esto con esta persona, ¿no me marearán igual en otro lado?". Y al final, para evitarte el disgusto de todo el ajetreo otra vez, pasas. Y no debería ser así

Aunque a mucha gente no le gusta el poder que tiene internet en cuestión de salud, a mí sinceramente me ha dado la vida. Otra razón por la que es tan importante que tú, como paciente, tengas una información básica para poder seleccionar adecuadamente

Los mismos síntomas pueden significar cosas totalmente diferentes. En realidad, hay que mirar mucho más allá, no nos podemos quedar sólo con ello. Es bueno conocer cómo puede estar relacionado tener lesiones repetidas en la rodilla con otras dolencias. No digo que haya que ser un experto del cuerpo humano, pero sí saber que es bueno explicar toda esa información al médico en la consulta. Quizás, como me ha pasado a mí, te contesten que no tiene nada que ver, pero al menos tú habrás cumplido activamente en el proceso. 

En relación a todo esto, nos hemos acomodado demasiado en muchos aspectos. Está bien que la sociedad progrese, pero en algunas cosas nos ha perjudicado notablemente. Es lo más normal del mundo que alguien vaya cargado de pastillas y las reparta ante la mínima sintomatología de alguien cercano. Estaría gracioso crear un talonario con mensajes para estos casos con frases como:

- Quizás necesitas más descanso

- Quizás necesitas hacer ejercicio

- Quizás necesitas revisar lo que comes 

- Quizás necesitas beber agua

- Quizás necesitas desconectar en la naturaleza

Hago eso y es posible que dejaran de hablarme al instante, cabreados por meterme en su vida. Pero, ¿acaso no estás haciendo lo mismo que si les das una pastilla? Ejerces el mismo papel realmente, o al menos esa es mi visión (que puedo estar equivocada). 

Voy a exponer ya la última parte de lo que pretendo transmitir con ejemplos de cosas que me han pasado a mí, para que se entienda mejor.

Debido a una reacción exagerada tras comer frutos secos, menudo susto, pedí hacerme las pruebas de alergia. Meses después, llegué a la consulta del alergólogo contando mi experiencia tras comer un turrón y lo que me había provocado. En ese momento no me dijo nada y me hizo pasar a la sala de espera para la realización de las pruebas.

Me salió todo negativo: no había reacción alérgica a nada de lo que me habían puesto en el brazo. Yo salí contenta con mis puntos rojos del rotulador, hasta que entré de nuevo en la consulta. Le comenté el resultado y su respuesta fue: "Ya sabía que no era una reacción alérgica por lo que me has contado antes. No sé qué te habrá provocado esa reacción.". Después de flipar en colores porque me lo podía haber dicho, mi respuesta fue clara: "Quizás como estoy mal del sistema digestivo me ha podido afectar de esa manera.". Reacción: "No, no, para nada. Eso no tiene nada que ver.". 

Me pasó algo parecido años atrás en la consulta del dermatólogo, cuando las pastillas contra el acné no me hacían nada hasta que cambié, sin querer, algunas cosas de mi alimentación. Reacción bastante alterada: "Hay estudios que demuestran que no tiene relación alguna el acné con lo que comes. Seguro que ha sido casualidad". 

Lo más sensato en los dos casos hubiera sido que a los médicos, que al fin y al cabo son personas, se les plantearan dudas respecto a sus conocimientos tras tener pruebas factibles de que las cosas, a veces, no son como ellos creen. 

Con esto quiero llegar a la conclusión de que si hay más pacientes activos, pacientes que no se callan, que investigan, que se interesan y que llegan a la consulta con experiencias similares o que se puedan relacionar, los médicos se planteen la situación. Como en todas las profesiones, hay personas con dedicación y otras que no, pero si coincides con las del primer grupo, poco a poco podemos mejorar entre todos, tanto pacientes como médicos, la medicina en la actualidad. 

No quiero estar sola en el camino de mejorar mi salud, quiero profesionales que de verdad me ayuden a ello. 

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